Las claves del modelo europeo de universidad que no cuenta Wert


El Ministerio de Educación defiende que su nuevo decreto acerca España a Europa, pero esconde que nuestro país es el sexto de los 33 estados europeos con las titulaciones más costosas. El ministerio quiere copiar el sistema de Reino Unido, obviando que sus alumnos acaban endeudados de por vida, o el de Alemania, donde estudian gratis o pagan matrículas ínfimas.

Wert y Garmendio
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la secretaria de Estado, Motserrat Gomendio.

     De hecho, según el estudio El coste de estudiar en Europa del Observatori del sistema universitari, en nuestro país “estudiar un máster es bastante más caro que estudiar un grado” mientras que “en la mayoría de los países europeos (unos 20) el precio máximo de los estudios de máster es el mismo que el de los estudios de grado”. En concreto, el precio máximo de un curso de máster es un 67% más caro que el de grado, según el citado informe.

     A ello se une, además, que España cuenta con uno de los sistemas universitarios más caros de Europa. Sólo Portugal, Holanda, Italia, Irlanda y Reino Unido nos superan en cuanto al coste de lo que un estudiante paga cada curso. A paridad de poder adquisitivo, aclara el Observatori, “España se convierte en el sexto país donde los precios máximos de los estudios de grado son más caros de los 33 estados europeos, detrás de Reino Unido (excepto Escocia), Eslovenia, Irlanda, Hungría y Letonia”, señala el informe.

     En 2006, cuando se implantó el plan Bolonia, todos los países eligieron el sistema 3+2. Sólo España, Chipre, Turquía, Armenia, Kazajistán o Georgia eligieron en su momento el 4+1. Incluso los rectores que ahora se han rebelado contra la reformamdel titular del ramo, José Ignacio Wert, protestaron en su día por esa opción. La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, CRUE, puntualiza ahora, sin embargo, que no es contraria al 3+2, sino al “momento decidido para implantarlo, cuando aún están saliendo los primeros graduados”, explica a Público un portavoz de la CRUE.

     La secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, defendió la medida en una reciente entrevista asegurando que, en realidad, no se trata de un “3+2, sino de un 4-1”. “En el máster ya existía esta flexibilización, eso no se ha modificado; lo que sí hemos hecho es permitir que las universidades puedan reducir los años de grado”, aseguró. Además, optar a un máster es una “opción voluntaria” a la que sólo accede en la actualidad “un 20% de los universitarios”, recordó. Lo que no explicó es que, en caso de que se quiera acceder a un doctorado sí será necesario cumplir con los cinco años.

La comunidad educativa (sindicatos de profesores, alumnos y asociaciones de padres y madres) han manifestado que, en cualquier caso, quien opte por cursar sólo un grado de tres años no podrá optar a empleos de calidad. De este modo, para obtener una formación superior real y mejorar el currículum, los estudiantes deberán pagar también el máster. ¿El gran problema? El precio de un máster triplica al de un grado. “Mientras el precio medio del crédito de un grado ronda los 20 euros, el de máster es de unos 60”, aseguran PSOE, IU, CCOO, UGT, CSI-F, STES, Sindicato de Estudiantes, Ceapa y la CRUE.

     Sin embargo, el ministerio hace oídos sordos a la comunidad educativa y sigue repitiendo su argumento estrella: que el nuevo decreto pretende equiparar a España con países como Reino Unido o Alemania, cuyas universidades aparecen en los ránkings de excelencia. Pero Wert y Gomendio olvidan agregar, por ejemplo, que los alumnos británicos acaban endeudados de por vida para devolver sus préstamos universitarios y que los alemanes estudian gratis o pagan matrículas extremadamente baratas.

     Entre los  33 estados europeos, España es el sexto país donde los precios máximos de los estudios de grado son más caros, detrás de Reino Unido Eslovenia, Irlanda, Hungría y Letonia

     En Reino Unido, que se sitúa detrás de España en la clasificación, “estudiar un máster es bastante más caro que estudiar un grado” mientras que “en la mayoría de los países europeos (unos 20) el precio máximo de los estudios de máster es el mismo que el de los estudios de grado”. Tras una reforma emprendida por el ex-primer ministro Tony Blair —que encareció las tasas más de un 20% en 2012, pese a la revuelta estudiantil—, los alumnos deben hacer frente a un préstamo de bajo interés para estudiar un grado. Según un informe del Instituto de Estudios Fiscales (IFS, por sus siglas en inglés) la mayoría de los estudiantes universitarios de Inglaterra y Gales (en Escocia es gratuito) terminará su carrera con una deuda  de unos 65.000 euros. Ello implica que un graduado con un salario promedio deberá pagar unos 2.000 euros al año hasta que cumpla los 50 años. El salario promedio —teniendo en cuenta el índice de inflación de 2014 (1,6%)—, según el estudio, es de casi 42.000 euros al año para alguien de 30 años; 50.000, para los 40 años; y 59.000, para los 50.

     En Alemania, en cambio, la tarifa de matrícula es muy baja en comparación con otros países e incluso muchas de las universidades son gratis. Allí, son financiadas por el Gobierno y los Landers (Estados federales) que deciden si cobran o no. Bayern, Hamburgo, Baja Sajonia y Nordrhein-Westfalen cobran derechos de matrícula; el resto, no. En España, en cambio, el precio mínimo de la matrícula para los estudios de grado “está muy por encima de 700 euros y el máximo supera los 2.600”, señala el Observatori.

     Austria, Finlandia, Noruega, Suecia o Grecia tienen también sistemas gratuitos, así como Dinamarca (aunque sólo para estudiantes a tiempo completo) o Chipre, Escocia y Malta (que sólo lo tienen para los estudios de grado). Además, según un estudio de Eurydice (38 países que en su mayoría forman parte de la UE), “muchos de los países con gratuidad en los estudios ofrecen a sus universitarios importantes ayudas financieras en forma de becas“. De hecho, todos lo hacen a excepción de Islandia y Montenegro, donde existen préstamos pero no becas, según el Observatori. En España, la inversión en becas lleva dos años sufriendo recortes. Los 1.483 millones de euros que destinó en 2012-2013 se quedaron en 2013-2014 en 1.408. El tijeretazo, de 75 millones de euros, supuso una caída del 5%.

Fuente: público.es

método neoliberal contra lo público

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